Tan solo por la educación puede el hombre llegar a ser hombre. El hombre no es más que lo que la educación haga de él. (Kant, 1781[1])
Últimamente, asomarse a las páginas de los periódicos, encender la radio, ver la televisión en horario de informativos... se convierte en una actividad muy gratificante para todos aquellos a los que nos gusta observar las constantes que suceden en ciertos fenómenos. En mi caso, la constante observada ha sido el término "pacto". La crisis mundial ha invitado a los políticos y a las personas intelectualmente influyentes a abogar por un parto económico. Casi por casualidad, como si de una flagrante ampliación léxico-terminológica se tratara, se apreció que término observado, la constante, podía ampliarse a otros campos: pacto empresarial, pacto con los sindicatos... pacto de educación.
La estrategia, en cuanto a gestión, es un campo que me resulta altamente atractivo de cara a observar diferentes líneas, en muchos casos cercanas a la abstracción, filosóficas e históricas que presentan una clara versatilidad a diferentes campos. Sirva el ejemplo de Sun Tzu y El arte de la guerra[2], para abrir boca en este campo. Leyendo un artículo de este campo con poco calado científico, observe una frase que puede provocar un gran impacto en el campo educativo: "Somos sólo un pequeño punto en el universo, que al transformarse, transforma estructuralmente al universo. Y es que, en la medida que nos transformamos, en esa medida transformamos la realidad social, por lo cual, ya el universo no es el mismo"(Mejía, 2009)[3]. Quizá el término "pacto" en lo referente a la educación, adquiera connotaciones que refrendan esta afirmación.
¿Qué podemos esperar de un pacto educativo? Personalmente me sorprendo cuestionándome por qué debemos llegar al punto en el que un pacto educativo se haga necesario. Llegados a este punto, es momento de adentrarnos en una breve incursión etimológica acerca de la palabra "pacto", que proviene del vocablo latino pactum, empleado para referirse al acuerdo al que se llegaba entre dos partes para comprometerse a cumplir lo estipulado. ¿Acaso la educación es algo que tenga dos caras? ¿Existen dos finalidades en la educación? Hablar de pacto educativo, me sugiere el escenario en que dos bandas rivales tienen pretensiones diferentes y tratan de emplear la educación para algo. Al tratarse de dos "bandos" políticos de ideologías contrarias, hablar de pacto educativo supondría entender la fusión entre dos posturas bien diferenciadas. En la tabla 1 se presenta una síntesis de los principios pedagógicos, históricamente gestados en gobiernos socialistas, y los llevados a cabo en regímenes de derechas.
PEDAGOGÍA SOCIALISTA | PEDAGOGÍA DE DERECHAS |
El trabajo hace al hombre, por tanto debe formar parte de la educación. | Formación del individuo en un contexto religioso. |
La educación debe ser estatal pero no estar bajo control del gobierno. No se deben impartir enseñanzas que se abran a interpretaciones partidistas. | Influencia del estado en la enseñanza, inspecciones escolares, exámenes y Director como figura de disciplina. |
Tesis pedagógicas de Makarenko: Educación colectivista. | Exámenes de nación o estado para garantizar la igualdad del acceso a los estudios superiores y garantizar un nivel de conocimientos notable. |
Escuela de trabajo de Blonskjij: método global de enseñanza que sustituye al conocimiento por materias. | Asignaturas comunes para los escolares con carácter genereal. |
Personalismo educativo de Sujomlinski: el potencial del niño debe explotarse mediante la alegría, la felicidad y la libertad, enfocadas hacia un objetivo común | La enseñanza debe constituir la formación moral e intelectual y transformar a los niños en potenciales futuros dirigentes. |
Gramsci: Intelectual racional Vs intelectual obrera. | Aprendizajes instrumentales, formativos y complementarios. |
Bourdieu y Passeron: en la escuela se legitiman las desigualdades sociales. La escuela ejerce una violencia simbólica. Importancia de la autonomía relativa de la escuela. | Escuelas de atención a alumnos con necesidades especiales y a superdotados. |
Schudolski: "Hay que despertar en los jóvenes la fuerza para construir su futuro en una nueva civilización". Ejes capitales: sociedad, trabajo y cultura. | Valora la responsabilidad del maestro requiriendo del mismo un aprendizaje no memorístico pretendiendo aprendizajes perdurables en el tiempo |
Tabla 1
Sería un gran momento para abordar los principios de los teóricos de las pedagogías socialistas y ahondar en los planteamientos pedagógicos de derechas, no obstante, requeriría una gran cantidad de espacio y, sin duda alguna, desviarnos sobremanera del tema a tratar.
Pongamos entonces rumbo hacia el pacto educativo... Dado que dichas posturas se encuentran bien enfrentadas en muchos casos, se antoja complicado realizar un pacto sobre ellas, llegar a acuerdos intermedios que nunca dejarán satisfechos a unos y a otros.
Las 27 páginas que el actual ministro de educación ha ofrecido para alcanzar dicho pacto de estado, muestran palabras como excelencia en educación, que da título al punto sexto, autonomía de los centros (punto 5), objetivos para la década 2010 - 2020 (punto segundo), modernización, estabilidad, tecnologías, lenguas extranjeras, financiación, profesorado, educación en valores... Se encuentra un documento con 16 puntos llenos de buenas intenciones con los que no se sabe bien qué sucederá.Sí se sabe que en 2004, el ministerio de educación elaboró un documento de 167 páginas que ofreció a profesores y a expertos en educación, bajo el nombre: Una educación de calidad para todos y entre todos. Propuestas para el debate[4] en cuyas páginas, de distribución gratuita acompañadas de un CD ROM, se ofrecían diferentes argumentos para la reflexión acerca de los diferentes puntos a tratar. En 2005, se publicó el Informe del debate[5], donde participaron 304 documentos elaborados por comunidades autónomas, consejos escolares, Universidades, ayuntamientos, partidos políticos, asociaciones y colectivos, centros de apoyo al profesorado, sindicatos, colectivos de profesores y profesionales de la educación, asociaciones de padres, estudiantes y titulares de centro. De igual modo, se leyeron y tuvieron en cuenta 46000 cartas, faxes y correos electrónicos. Todos esos documentos elaborados a partir de las propuestas para el debate, se debatieron en 120 actos (Seminarios, mesas de diáologo, foros interministeriales, entrevistas...) organizados por el Ministerio de Educación, y en otros 82 actos en los que el MEC participó con todas las entidades que elaboraron propuestas, así como con asociaciones de Psicología, Pedagogía y Centros escolares y profesores. Hay que subrayar que estas aportaciones, a título individual, venían de la mano de prestigiosos pedagogos, psicólogos y profesores, como por ejemplo Cesar Coll, Mr. Theodor Adams (Ministerio de Educación de Holanda), Juan Carlos Tedesco, Hopkins. DFES del Reino Unido, Anita Krémó del Ministerio de Educación de Hungría, etc. La lista es bien amplia y se amplía con una lista de 56 Centros Educativos entre Colegios e Institutos, lo cual humaniza y hace muy prácticas todas las posibles aplicaciones. Gran parte de lo recogido en todo este proceso puede encontrarse en http://debateeducativo.mec.es (consultado en febrero de 2010), donde también pueden solicitarse los libros y el CD ROM.
Dicho debate de un año de duración tuvo sus frutos, la malograda Ley de Calidad Educativa que con el cambio de gobierno, desapareció. Personalmente considero, al margen de que me gustara más o menos esa Ley, que significó un sentir colectivo de los que nos hayamos a pie de aula, pues diría que por primera vez se alcanzó un equilibrio entre las sugerencias y comentarios del profesorado y los aportes científicos de prestigiosos psicólogos educativos, pedagogos y políticos educativos europeos. ¿Acaso puede existir mayor consenso? ¿Es posible que la palabra y el espíritu "pacto" superen dicho proceder?. No merece la pena centrarse en el resultado, sí en el proceso. Personalmente lo considero ejemplar, al margen de la línea política o los resultados obtenidos.
El documento actual tiene algunos matices, cuanto menos, sorprendentes. La palabra crisis aparece únicamente una vez, en la página 12. ¿Se puede plantear un cambio educativo de consenso sin atender al contexto socioeconómico en el que Europa, y especialmente España, atraviesa? Rotundamente considero que no. No se encuentran términos tales como constructivismo, aprendizaje significativo, autoridad del profesor y otros altamente importantes y presentes en un debate educativo. Sí aparece, y lo hace trece veces, el concepto evaluación, pero en ningún caso acompañado de los términos sumativa, formativa o contínua. La palabra financiación aparece 4 veces, pero brilla por su ausencia el término "presupuestos generales". Tres veces, sí, ha leído bien, tres veces aparece la palabra niño frente a las veinticinco veces que se menciona al profesorado. ¿A quién pretende favorecer el pacto, a los niños o a profesores? Echa de menos el término fracaso escolar, ¿verdad? Una vez aparece, en la página 11, proponiendo que las Comunidades Autónomas elaboren planes especiales de actuación. Claro, el disléxico de Cantabria no es igual que el disléxico de Madrid, o de Extremadura... Nuevamente se observan errores como los cometidos en el paradigma, afortunadamente ya en decadencia, que daba el protagonismo al profesorado, o al que primaba la acción de enseñar... Sócrates, Aristóteles, Platón, Isócrates, Carlomagno, el Rey Alfredo de Inglaterra, los musulmanes en Córdoba, los docentes de las escuelas de Mantua, los Jesuitas del siglo XVI y su tarea preponderante en la educación en todo el mundo entero desde entonces, el Obispo protestante de Moravia Jan Komensky en el siglo XVII (introductor de la pansofía: educar a través de todas las cosas a todos los hombres), aquellos que llevaban a cabo el método monitorial de enseñanza en la Prusia del siglo XVIII, coetáneos de Rousseau, impulsar del aprendizaje por observación directa, Pestalozzi, en el siglo XIX, tratando de adaptar la enseñanza al desarrollo del niño... todos ellos ya sabían aquello de que lo importante es centrarse en el aprendizaje y no en la enseñanza, y de pronto, en el siglo XXI, con los mayores avances científicos, con Internet, el gran libro de texto omnipresente, con las Universidades buscando cada vez con más ahínco, al igual que la práctica totalidad de los Centros Educativos, la acreditación de calidad en base a estándares ISO 9000 ó EFQM, que presuponen la calidad educativa, se observa que padecemos una auténtica librodetextodependencia. Pero así es, genera confianza a los padres: "¡Fíjate, el profesor de mi hijo ni usa libros de textos! Así normal que pierda todo mi hijo, es su culpa", a la vez que desconfianza de algunos compañeros "Este hace lo que quiere, seguro que improvisa sus clases, si no tiene ni libro de texto". Tuve la suerte de trabajar durante un año entero con nueve cursos sin libro de texto en ninguno de ellos. La experiencia es increíble, al igual que increíble es la preparación que ello requiere. Evaluamos a los niños, a los adolescentes, con elaboradas fórmulas, ponderaciones, y hasta con 4 decimales. Suspendemos a los alumnos a falta de un 0.1 para obtener el aprobado por una cuestión de objetividad y de justicia, obtenemos unos resultados penosos en PISA (claro que se evalúan competencias y nosotros, tristemente, aun estamos enseñando conceptos), tenemos unos valores de fracaso escolar insoportables (unámoslos a la pirámide de población y juguemos a imaginar cómo será este país dentro 30 años, cuando la población sea la más anciana y nuestros jóvenes los peores cualificados del viejo continente).
Frente a ello, ¿para qué debatir sobre nuevas líneas pedagógicas, sobre la inversión en investigación desde las Universidades, formación del profesorado (una única vez se hace alusión a este aspecto en el documento)...? ¿Para qué debatir sobre propuestas para abandonar el fracaso escolar?
Quizá sea mejor recurrir a lo que el documento alude, a crear un cuarto curso de educación secundaria con carácter orientador, enfocado hacia Bachillerato o hacia Ciclos formativos de grado medio. Para mí supone un paso atrás, pues me genera el sentimiento de la LGE de 1970, cuando al finalizar 8º se optaba por acceder al BUP o a la FP. En todos los Colegios se rumoreaba: "Fulanito hará FP" y otro contestaba "Claro, es que no sirve para estudiar". Muchos pensaban: "Pobre". ¿Y cómo se sentía él o ella? Si cuarto se convierte en este curso selectivo, los "buenos" irán a Bachillerato y después a la Universidad y los "malos" acudirán a los Ciclos formativos. ¿Cómo se sentirán? Y eso que al leer este documento me alegró muchísimo encontrar 5 veces la palabra motivación.
La educación no debe tener ningún color político, tampoco el color del consenso o un color producto de una fusión de dos colores diferentes. La educación es una, con un único objetivo: que los escolares aprendan y adquieran competencias, y la tarea del profesorado es una también: ayudar a los alumnos en ese proceso. ¿Por qué hemos de descentralizar la enseñanza? ¿Por qué un alumno que estudia en un Centro Escolar en, por ejemplo, Navacerrada se enfrenta a diferentes contenidos y criterios de promoción y evaluación que el que estudia a cinco minutos de él en la ciudad de Segovia? ¿Por qué no se estudian todos los aspectos de la historia de España? Si el alumno tiene la suerte de estudiar en una, podrá aprender su historia, si nace en otra no. No debemos distraernos con estos aspectos.
Hagamos un consenso de contenidos, de cosas a aprender, pero que valga para todos. Que todos estudien lo mismo. Así, cuando un niño emigre de Madrid a Santander, no tendrá que descubrir que lo que saben sus compañeros no tiene nada que ver con lo que él ha estado estudiando durante el curso, o viceversa. No entremos en debates absurdos como el de los crucifijos en las aulas de los centros de titularidad religiosa, no perdamos hora de trabajo en buscar artimañas legales para hablar una lengua y otra en las aulas. Centrémonos en ayudar a nuestros alumnos a aprender, a adquirir competencias para desenvolverse en la vida, a construir y apoyar una inteligencia emocional estable, a conocerse, a tener un autoconcepto claro y definido, a aprender a regularse, a disfrutar aprendiendo y sacar como conclusión que esforzarse es bueno... y démosles valores, ayudemos a que creen un espíritu cívico, a que sean felices por algo tan simple como hacer las cosas bien... Hagamos un debate desde lo social, desde lo educativo, desde lo pedagógico, desde lo familiar, y hagamos que nuestros alumnos deseen tener un porvenir, avanzar, aprender, conocer, ser más hábiles con sus destrezas académicas...
Recordar al gran genio Miguel Ángel y su planteamiento acerca de las esculturas (...al esculpir yo sólo me dedico a quitar la piedra sobrante, pero la escultura siempre ha estado allí...), recordaremos a Platón, al asegurar que "estudiar y aprender no es más que recordar", a Hesiodo al advertir que "la educación ayuda a la persona a aprender a ser lo que es capaz de ser". Si nos ponemos en el punto de vista de la piedra, ¿no podremos pensar, como hizo Churchill que aprender nos gusta, pero lo que no nos gusta es que nos den lecciones? ¿Nos planteamos si nuestros hijos o nuestros alumnos piensan eso?
Para finalizar, me tomo la licencia de proponer una tesis de Leonardo Da Vinci, quien ya comentó que el alumno que no sobrepasa a su maestro, es un alumno mediocre. A su vez, planteo un reto: ¿de quién es la "culpa", del alumno... del maestro.... del sistema educativo... de la sociedad... de las pedagogías... de las familias...? ¿Quién tiene la responsabilidad? ¿Quién paga las consecuencias? ¿Cuáles son? ¿Repercuten a título individual?
No coloreemos la educación con tintes políticos, porque la educación no entiende de ideología. No hagamos pactos, creemos consensos globales que no cambien al cambiar los gobiernos. Planteémonos objetivos a corto, medio y largo plazo, responsables de evaluar los mismos, momentos y medios para ello, indicadores de éxito, vías alternativas por si fracasan, planes de ejecución de ambos... y luchemos porque nuestros estudiantes sean cada vez más felices aprendiendo y disfruten de su andadura académica.
Terminemos como hemos empezado, citando a Kant: "La educación es el desarrollo en el hombre de toda la perfección de que su naturaleza es capaz".
Como siempre, quedo a su disposición en mi cuenta de correo electrónico:
juanjose.millan@colegiosuizomadrid.com
Un cordial saludo.
[1] Kant, I., (1871) Crítica a la razón pura.
[2] Disponible online en http://www.gorinkai.com/textos/suntzu.htm (Consultado en enero de 2010)
[3] MEJIA J.(2009). Gerencia Significativa. GestioPolis. Disponible online en: http://www.gestiopolis.com/administracion-estrategia/gerencia-significativa.htm (Consultado en febrero de 2010)
[4] MEC (2004): Una educación de calidad para todos y entre todos. Propuestas para el debate. Secretaría General de Educación.
[5] MEC (2004): Una educación de calidad para todos y entre todos. Informe del debate. Secretaría General de Educación.