SOÑANDO CON ALCANZAR IMPOSIBLES
Sin ningún temor afirmo rotundamente que castigar es la
tarea más compleja que existe.
Encontrar el castigo correcto, aplicarlo de la forma
adecuada, en el momento exacto, durante
el tiempo preciso y con la intensidad necesaria, créanme, es
una tarea cercana a lo imposible.
Sí, ya lo sé. Todos hemos castigado en algún momento de
nuestras vidas a nuestros hijos,
sobrinos, nietos... y, efectivamente, todos hemos sido
castigados y, efectivamente modulábamos nuestra conducta....
Permítanme realizar un cambio radical en el desarrollo de
este artículo.
¿Cuál fue el sueño que interpretó?
Era el año 1859 cuando Albert Niemann, farmacéutico y
químico alemán, aisló, dos años
antes de su fallecimiento, un alcaloide tropano cristalino:
benzoilmetilecgonina, que llevaba
dando vueltas por Europa desde 1750. Freud se topó con este
fármaco (ya que desde 1880 este alcaloide se encontraba inscrito en la lista
oficial de drogas de la farmacopea de los EEUU) y fue en abril de 1884 cuando
se aventuró a probarlo y así lo anotó en algunos ensayos realizados, tras leer
los estudios americanos y no se debilitó su pluma a la hora de mostrar sorpresa
pública al comentar que quedó maravillado con la publicación de Aschendbrandt.
Tales eran las maravillas de este fármaco que decidió tratar a un amigo suyo con
el alcaloide aislado por Niemann (su amigo era adicto a la morfina). Ese mismo
año, alentado por Freud, su colega Koller decide investigar con esa sustancia
en los ojos de las ranas y en el ojo humano, descubriendo sus propiedades como
anestésico local. Desde entonces (1884) comenzó a emplearse en una gran
cantidad de clínicas del mismo país como anestésico. En diciembre de ese mismo
año.
Freud publica en St. Louis Medical and Surgical Journal las
propiedades de este anestésico casi
a la vez que Hall y Halsted informan del bloqueo de
transmisión de sensaciones tras la inyección de esta sustancia en un nervio.
Realmente era una sustancia interesantísima: estimulaba el sistema nervioso
central, suprimía el apetito, además, era posible su uso como anestésico tópico.
A su vez, actuaba como recaptador de la serotonina, de la norepinefrina y de la
dopamina (lo que le sirvió para ganarse el nombre de inhibidor de recaptación
triple), además, mediaba la funcionalidad de dichos neurotransmisores comportándose
como un ligando exógeno en el transporte de catecolaminas. ¡Era una maravilla para
el ser humano! Anestesiaba, estimulaba el SNC y no sólo eso, sino que cruzaba
la barrera hematoencefálica con refuerzo varias veces superior a muchas otras
sustancias químicas con actividad psicoactiva. En 1885 Fleischel (el amigo al
que Freud comenzó a tratar con esta
sustancia), gran consumidor del anestésico, describió una
psicosis paranoide, posiblemente
de naturaleza tóxica: chinches de esta sustancia que se
arrastraban hacia él. Surgen las primeras críticas hacia Freud, quien aseguraba
que esta sustancia no generaba ningún mal. Comienza a calificarse al anestésico
como "el tercer azote de la humanidad".
Poco a poco, Freud comienza a retractarse de sus elogios al
anestésico, pero incrementa su consumo. Tal fue la repercusión de esta
sustancia que hasta Sir Arthur Conan Doyle describió en El signo de los cuatro
(1888) el consumo de este anestésico, por vía parenteral, en una de las hazañas
del ilustre Sherlock Holmes.
En 1900 (aunque realmente fue en 1899), Freud, gran usuario
y gran consumidor de la benzoilmetilecgonina , publica Die Traumdeutung, obra conocida
en español como La interpretación de los sueños . Hasta 1903, cierta bebida muy
comercializada en la actualidad, incluía 9 mg. de esta sustancia (algunos no
saben que a día de hoy esta bebida contiene extractos no alcaloides de la misma).
La bebida es Coca Cola y el anestésico al que me he referido reiteradamente y
del que he relatado parte de su historia es la cocaína, sustancia ilegal,
nociva y prohibida en todo el mundo salvo en algún país de Europa donde puede
ser empleada como anestésico local.
Tras esta no caprichosa, pero sí superficial historia de la
cocaína, retomaremos el tema que nos ocupa: los castigos.
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